Cuando empezás a averiguar cómo registrar tu marca, aparece una pregunta que descoloca a casi todos: "¿en qué clase la querés registrar?". Las clases de marcas de la Clasificación de Niza son la forma en que se ordenan todos los productos y servicios del mundo para registrar marcas, y elegir bien la tuya define qué queda protegido y qué no. En esta nota te explico qué son, cómo funcionan en Argentina y cómo pensar la clase de tu emprendimiento sin perderte en el listado.
Qué es la Clasificación de Niza
La Clasificación de Niza es un sistema internacional que agrupa los productos y servicios en clases para el registro de marcas. Surge del Arreglo de Niza de 1957 y la administra la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual).
Según el INPI, Argentina adoptó esta clasificación a partir de 2002. Tiene 45 clases: 34 para productos (de la 1 a la 34) y 11 para servicios (de la 35 a la 45). La reglamentación de la Ley de Marcas, el Decreto 242/2019, establece que los productos y servicios que se quieren proteger se clasifican de acuerdo con el nomenclador del Arreglo de Niza.
La clasificación no es fija: la OMPI la actualiza periódicamente, y algunos productos cambian de clase o aparecen términos nuevos. La versión vigente desde el 1 de enero de 2026 corresponde a la 13.ª edición. Por eso, si tenés una lista de clases que armaste hace años, vale la pena revisarla antes de presentar una solicitud nueva.
Por qué la clase define qué protege tu marca
En Argentina, la propiedad de una marca y el derecho a usarla en exclusiva se obtienen con el registro ante el INPI (artículo 4 de la Ley 22.362). Pero ese derecho no es sobre el nombre "en general": la marca se registra para distinguir determinados productos o servicios. De hecho, la ley pide que la solicitud indique cuáles son esos productos o servicios (artículo 10).
La consecuencia práctica es enorme:
- Tu marca te protege en tu rubro. Si registraste tu nombre para ropa, no quedás protegido automáticamente para una cafetería.
- El mismo nombre puede convivir en rubros distintos. La ley impide registrar una marca idéntica o similar a otra anterior para distinguir los mismos productos o servicios (artículo 3). Por eso puede haber dos marcas iguales en clases que no tienen nada que ver.
- La clase también importa para defenderte. Cuando alguien quiere registrar algo parecido a tu marca, el riesgo de confusión se mide sobre los productos y servicios de cada una.
Esto es todavía más importante desde la Resolución INPI 583/2025: hoy el INPI ya no analiza por su cuenta si tu marca se parece a otra anterior, sino que esa similitud se discute si alguien presenta una oposición. Te lo cuento en detalle en la nota sobre los cambios de la Resolución 583/2025.
Las clases más usadas por emprendedores
No hace falta aprenderse las 45 clases. Estas son algunas de las que más aparecen en emprendimientos chicos y medianos, según los títulos de clase de la Clasificación de Niza:
Productos
- Clase 3: cosméticos, productos de perfumería y de cuidado personal.
- Clase 9: entre otros, software descargable y aplicaciones.
- Clase 14: joyería, bijouterie y relojería.
- Clase 18: artículos de cuero, bolsos y carteras.
- Clase 25: prendas de vestir, calzado y artículos de sombrerería.
- Clase 28: juegos y juguetes.
- Clase 30: café, té, productos de panadería y pastelería, entre otros alimentos.
- Clase 32: cervezas y bebidas sin alcohol.
- Clase 33: bebidas alcohólicas, excepto cervezas.
Servicios
- Clase 35: publicidad, gestión de negocios y, entre otros, servicios de venta minorista.
- Clase 41: educación, formación y entretenimiento (por ejemplo, cursos y talleres).
- Clase 42: servicios tecnológicos, como el desarrollo de software o el software como servicio.
- Clase 43: servicios de restauración (alimentación), como restaurantes y cafeterías.
- Clase 44: servicios médicos, de belleza e higiene, como peluquerías y centros de estética.
Esta lista es orientativa. Cada clase incluye muchos productos y servicios, y algunos casos no son tan obvios como parecen: lo que define la clase es el producto o servicio concreto, no el nombre del rubro.
Cómo elegir la clase de tu emprendimiento
Para encontrar la clase correcta, te propongo este camino:
- Escribí qué vendés de verdad. No "tengo una marca de mates", sino qué productos o servicios ofrecés hoy y cuáles pensás sumar en el corto plazo.
- Separá productos de servicios. Si fabricás y vendés tus propios productos, la clase central suele ser la del producto. Si brindás un servicio, buscá la clase del servicio.
- Buscá cada término. El INPI recomienda en su sitio herramientas de consulta como el buscador de la OMPI para la Clasificación de Niza, donde podés escribir un producto y ver en qué clase está.
- Pensá en lo que viene. Si en tu plan está abrir un local, dictar cursos o vender online, puede que necesites más de una clase.
- Antes de presentar, revisá antecedentes. Una vez que sabés tu clase, fijate si ya hay marcas iguales o parecidas en ella. Te explico cómo en cómo saber si una marca está registrada.
¿Y si necesito varias clases?
Es muy común. Una marca de ropa que además tiene tienda propia, o una cafetería que vende su café envasado, pueden necesitar dos o más clases. En la práctica del INPI, cada solicitud se presenta para una clase, así que proteger tu marca en varias clases implica presentar varias solicitudes, con sus respectivos aranceles. Por eso conviene priorizar: empezar por las clases centrales del negocio y sumar las demás con un plan.
Si querés ver el trámite completo, desde la búsqueda hasta la concesión, mirá la guía de cómo registrar una marca en Argentina.
Errores comunes con las clases de marcas
- Elegir la clase por el nombre del rubro. "Gastronomía" no es una clase: no es lo mismo vender alimentos envasados que tener un restaurante.
- Registrar solo una clase "por las dudas" sin analizar. Si la clase no cubre lo que realmente hacés, el registro puede servirte de poco.
- Querer cubrirlo todo. Registrar en muchas clases que no vas a usar multiplica costos y, además, la ley exige usar la marca para poder renovarla.
- Describir mal los productos o servicios. El Decreto 242/2019 prevé que, si la solicitud está mal clasificada, el INPI dé vista para corregirla, lo que puede demorar el trámite.
- Olvidarse de las clases relacionadas. Aunque las clases sean distintas, si los productos o servicios están conectados puede haber conflicto con otra marca. Si eso pasa, entra en juego el sistema de oposiciones de marcas.
Preguntas frecuentes sobre las clases de marcas de Niza
¿Cuántas clases de marcas hay?
La Clasificación de Niza tiene 45 clases: 34 de productos y 11 de servicios.
¿Puedo registrar el mismo nombre que otra marca si estoy en otra clase?
Puede ser posible, porque la ley impide registrar marcas iguales o parecidas para los mismos productos o servicios. Pero si los rubros están relacionados, puede haber una oposición. Cada caso se analiza en particular.
¿Una sola solicitud me cubre varias clases?
No. En la práctica del INPI, cada solicitud corresponde a una clase, así que para proteger tu marca en varias clases tenés que presentar una solicitud por cada una.
¿Qué pasa si elegí mal la clase?
Si la solicitud está mal clasificada, el INPI puede darte vista para corregirla. Si ya está registrada en una clase que no corresponde a lo que hacés, la protección puede no cubrir tu actividad real, y puede convenir presentar una nueva solicitud.
¿La Clasificación de Niza cambia?
Sí. La OMPI la actualiza periódicamente. Desde el 1 de enero de 2026 rige la versión correspondiente a la 13.ª edición.
Elegí bien la clase desde el principio
La clase es la base de tu registro: define qué protege tu marca, contra quién podés defenderla y cuánto vas a invertir en el trámite. Si querés que revise en qué clase o clases encaja tu emprendimiento y si hay marcas parecidas en tu rubro, verificá gratis tu marca o escribime desde contacto. Soy Carlos Blumberg, abogado y agente de la propiedad industrial, y te ayudo a registrar tu marca con una estrategia pensada para tu negocio.



